La decepción en el regreso de Caín Velázquez al octágono de la UFC.

Imágen del New York Post.
Ayer domingo se llevó a cabo la función de la UFC en donde se anunció con bombo y platillo el regreso del dos veces campeón de los pesos pesados de ascendencia mexicana Caín Velázquez, quien se “enfrentó” al camerunés Francis Ngannou en el regreso a la jaula del latino después de una ausencia de 2 años.

Velázquez duró “apenas” 26 segundos, pues el camerunés lo despachó rapidito con un “KO” en el primer asalto.


Velázquez ya no es el mismo que le arrebató el cinturón de los pesos pesados a Brock Lesnar, hace ya, varias primaveras. Su primer defensa del título como campeón de los pesados fue en contra de Junior dos Santos, en donde perdió el campeonato porque Velázquez estuvo retirado del octágono por un año debido a una lesión en la espalda. El mexicano lució muy mal en esa ocasión. Tiempo después, en la revancha, Velázquez “puso en su lugar” al brasileño, en una pelea épica a cinco asaltos, en donde el carioca terminó desfigurado del rostro y el azteca sin prácticamente maltrato físico.

Ahora, después de más de dos años de ausencia, otra vez Caín fue derrotado, ahora en tiempo record.

No sé qué planes inmediatos tenga el señor Velázaquez para con la UFC; o Dana White (presidente de la UFC) para con Velázquez; pero por amor al osito bimbo Caín, deja de andar causando lástimas y ya retírate.

Eso no le quitará mérito jamás a que fuiste uno de los mejores luchadores de la UFC en la división de los pesados. Pero la palabra clave es “fuiste”, del verbo “ya no más”.

Los aficionados de éste lado del río no dejaremos de reconocerte como el campeón mexicano de la UFC, ni olvidaremos tus batallas ni dejaremos de recordarte con cariño.

Pero ya estuvo, ya…