Ante la ley, los organizadores de la Expo sexo y entretenimiento de Ciudad de México son delincuentes y proxenetas.

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Del 1 al 3 de marzo de 2019 se llevará a cabo una edición más de la expo “sexo y entretenimiento” en el Palacio de los Deportes, en Ciudad de México.

No es la primera vez que este tipo de eventos se realizan en el país, refrendando que los mexicanos somos muy “calientes” y disfrutamos mucho del sexo, amén de ser una sociedad doble moralina y muy conservadora.

Pagando tu entrada general, tienes derecho a recorrer la expo, en donde habrá una gran cantidad de expositores de juguetes para adultos, lencería, revistas, películas y demás cosas relacionadas con el sexo. También se realizarán algunos “juegos interactivos” en donde el público en general interactúa con los artistas porno invitados en turno -también habrá firma de autógrafos-.


En pocas palabras, el Palacio de los Deportes se convertirá en la sex shop más grande de México; pero hay una cosa que no entiendo: ¿que beneficio tengo al pagar un boleto por ingresar a una enorme sex shop si puedo acudir a cualquier otra en donde encontraré lo mismo y además, no tengo que pagar para entrar? Me queda claro que habrá otro tipo de cosas que “hacer”, pero ¿eso justifica el costo del boleto? En mi opinión, no.

Pero, si aún así quieres acudir y pagar tu entrada VIP -cuyo costo es del doble de la entrada normal-, tendrás acceso a la zona swinger, en donde podrás gozar y experimentar de este tipo de placeres carnales. En otras palabras, estarás pagando por tener sexo… pero, ¿qué esa no es la definición de prostitución? ¿Intercambio de favores sexuales por un beneficio, en este caso, dinero?

No me considero mojigata ni me espanto por este tipo de temas, pero si el código penal actual para Ciudad de México estipula la prostitución como un delito, ¿acaso la gente de OCESA, operadora del Palacio de los Deportes y organizadora del evento, son entonces los más grandes proxenetas corporativos de México, además de delincuentes? Porque gramaticalmente hablando, si no hay intercambio de sexo por dinero, ho hay prostitución; ergo, no hay delito que perseguir.

Entonces pues, señores de OCESA, ya saben lo que tienen que hacer para no ser considerados ante la ley proxenetas y delincuentes: que haya entrada libre.

Por cierto, ¡allá nos vemos!